jueves, septiembre 29, 2005

China y la censura a internet.

El editorial del diario La Nación del jueves 29 de septiembre:

No es la primera vez que Internet es censurada por un gobierno totalitario. Lo ha hecho a menudo el régimen de Fidel Castro, por lo que no extraña demasiado que ahora las autoridades comunistas de China hayan lanzado una amplia ofensiva en contra de la comunicación en la Red, con la decisión de extremar al máximo el control de sus contenidos.
Según lo determinado por el régimen, sólo podrán difundirse en las páginas web chinas noticias que sean "sanas y civilizadas" de acuerdo con el criterio de esa misma autoridad, que, además, ya goza de un amplio poder para controlar la información. Por supuesto, esta norma, más restrictiva, sólo viene a sustituir otra, aprobada en noviembre de 2000, que evidentemente no dio los resultados esperados.

http://www.lanacion.com.ar/742826
Es interesante observar qué entienden los gobernantes chinos, y los funcionarios destinados a hacer cumplir esas reglas, por "sano y civilizado". Aparentemente se trataría de noticias que deberán "guiar a la opinión pública en la dirección correcta", ante el surgimiento de tantas otras que son "poco saludables y confunden al público".
Ese público confundido -es decir, los 100 millones de chinos que son usuarios de Internet- deberá volver a registrar sus sitios de noticias para que sus contenidos no pongan "en peligro la seguridad nacional y el orden social". Además, cualquier medio que quiera publicar sus noticias en su propia página web deberá volver a registrarse en la oficina de información de su provincia; lo mismo le ocurrirá a cualquier otra página web que desee publicar noticias de actualidad: tendrá que solicitar aprobación a la Oficina de Información del Consejo de Estado.
Como los grupos o individuos que también quieran distribuir noticias o comentarios por correo electrónico deberán registrarse a su vez, y se calcula que el gobierno sólo se lo permitirá a unos pocos, distribuir información por e-mail será prácticamente ilegal para la mayoría, y hasta el más inocente de los correos electrónicos será sospechoso.
Finalmente, la ley promete graves castigos para las páginas web que publiquen noticias con "información falsa", pornografía, apuestas o violencia; es decir, un universo tan amplio de temas que casi no queda ninguno que pueda considerarse "sano y civilizado" salvo aprobación explícita del Consejo de Estado. La prueba es que entre las palabras o frases prohibidas están "independencia", "Taiwan", "Dalai Lama" y "plaza de Tiananmen".
La historia enseña que esta censura del gobierno chino tampoco esta vez conseguirá sus objetivos. Como lo han informado repetidamente las agencias de noticias -las mismas que serán censuradas a partir de ahora-, los usuarios más expertos ya han logrado otras veces obtener información local y del extranjero que nunca aparece en los medios tradicionales chinos. Lo que significa que, cuando las autoridades se percatan de la potencial amenaza de una información para sus intereses, ésta ya ha dado la vuelta por cientos de sitios en la Web; en China alrededor de 103 millones de personas tienen acceso a la Red, lo que convierte a ese mercado en el segundo en importancia de Internet en el mundo, detrás de los Estados Unidos.
Proteger a sus ciudadanos de los contenidos malsanos de Internet no es excusa sólo de las autoridades chinas o cubanas; decenas de otros países pretenden lo mismo y ciertas religiones, incluso, perciben a la Red como "una amenaza terrible". Pero lo cierto es que Internet es sólo una herramienta y es su uso lo que puede volverla "peligrosa" o no, de acuerdo con el punto de vista con que sean juzgados sus contenidos.
Sin embargo, lo que todas las autoridades tan preocupadas por la salud de sus habitantes parecen desconocer es que la libertad de expresión y de pensamiento, tarde o temprano, se abre paso, incluso bajo las apariencias más inofensivas, porque las ideas realmente pertenecen al reino de la virtualidad y navegan entre las mentes libres sin necesidad de ninguna autorización gubernamental.

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